Soy un gran arquitecto
omnipotente hacedor de mentiras;
mitómano y estúpido.
Un ladrón de versos
y sentimientos que no existen
como dragones y sirenas.
Soy para ti,
a través de mis fantasías,
de besos imaginarios
y sonrisas lastimeras.
Desquiciado e inútil
como una montaña inquieta.
Traigo esta locura
que es mi lastre quejumbroso.
Tengo tantas canciones de amor,
estoy repleto de momentos adecuados
y palabras
cuidadosamente seleccionadas.
Tú eres mi obra maestra,
una metáfora invalida
de realidad inexistente.
Eres mi orgullo tras el auricular,
el silencio amargo
que despoja mis tristezas.
Te dibujas en mis noches
como un holograma
y apareces para llevarme contigo.
Eres la promesa que no se cumple
y me desprecia irresoluta;
mi poema inconcluso
mi utopía inalcanzable.