Tuesday, November 15, 2011

Ante la muerte del caballo

Habito el parnaso,
duermo plácido y sonrío ultravioleta
entre las cumbres gélidas del Himalaya,
donde arrecia el monzón
donde arremete el viento alpino.

Irreverente
muerdo la manzana
y con la víbora entre mis brazos
salto, Luzbel, a la cima del Olimpo.

Yo no caigo
soy nube
soy luz entre las galaxias
soy verbo que desgarra la montaña.

Habito el altozano
y entre los páramos,
desiertos de agua,
océanos de frailejones,
canto la vida
y gesto el universo.

Luz

Tomo el relámpago, la luz totémica,
y por mis venas como cables
la eléctrica epifanía,
átomo por átomo,
levanta Prometeo
al gigante muerto entre las rocas.

Entre las llamas divinas de la vida,
ante cancerberos irreductibles
del fuego nace el poeta irresoluto.