Habito el parnaso,
duermo plácido y sonrío ultravioleta
entre las cumbres gélidas del Himalaya,
donde arrecia el monzón
donde arremete el viento alpino.
Irreverente
muerdo la manzana
y con la víbora entre mis brazos
salto, Luzbel, a la cima del Olimpo.
Yo no caigo
soy nube
soy luz entre las galaxias
soy verbo que desgarra la montaña.
Habito el altozano
y entre los páramos,
desiertos de agua,
océanos de frailejones,
canto la vida
y gesto el universo.