OBITUARIO
“Parece que una procesión viene en camino, un murmullo distante e inteligible anuncia la llegada de una multitud de dolientes. Me hallo en un cuarto un tanto oscuro y bastante austero, la monotonía de la sala sólo es interrumpida por la tenue luz de las velas y el reluciente brillo del barniz que recubre la tosca madera del ataúd.
Apurado pro la algarabía que se acerca, me dirijo hacia el cajón con cierta inseguridad y torpeza. Al llegar a el lo destapo lentamente y entonces, un frió intenso se apodera de mi y me siento desfallecer…El cuerpo inerte, aquel muerto dentro de la caja ¡soy y!¡ asisto a mi propio funeral.”
Los corredores que alguna vez fueron míos me olvidan silenciosos, aquellas palabras de las cuales ellos fueron testigos se fueron con el viento. El tiempo inalcanzable e indetenible me obliga a desaparecer, me roba todo lo que fue mío y me desarraiga de mi institución.
Como una imagen difusa recuerdo mi parto, una mañana hace tiempo, llena de expectativas y esperanzas, tan ajena a mi muerte. El presente de entonces no es más que el pasado de ahora, se ha convertido en melancolía: un objeto, una frase, un recuerdo. Todos los momentos felices, y también los miserables, se quedaron en aquellas paredes albiverdes. Las sonrisas de un amigo, los regaños de un maestro, las incertidumbres de un examen y la inocencia de un amor inmaduro, son ahora una pizarra verde, una impresión en mi mente; imágenes del antaño glorioso.
Me observo morir, estoy presente en mi funeral. Una mezcla de alegría y tristeza, dolor y alivio, olvido y esperanza (agridulce despedida, a veces más negra que blanca, a veces más blanca que negra), aquella sensación motivantemente lúgubre me sobrecoge. Con risa en mi boca, y en mi corazón algo de llanto, salgo de mi vida. Trece años de amor y acción se recuerdan en un breve instante, años que se alejan pero nunca se olvidan, una historia, mi historia.
“Poco a poco recobro la cordura; los dolientes han ido llegando, la sala ya esta por llenarse. Con un extraño regocijo todos celebran la muerte, mi muerte y también la suya. Todos se preparan a salir de este mundo, despedidos como balas de cañón, hacia otra realidad, una realidad quizás mas funesta que la mía.”
No comments:
Post a Comment